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Dómina Zara es un sueño. No existe definición
mejor. Dómina Zara vive en un mundo muy distinto. Un mundo donde ELLA es superior
y nosotros, los que la adoramos, no somos más que unos seres que estamos
vivos por y para ella. Así, a través de ella existimos para cumplir
cualquier deseo suyo, atender a la menor indicación suya. Este mundo de
ensueño existe en cualquier momento que
Dómina Zara así lo desea. |
En
cualquier momento que ELLA nos recibe a cualquiera de nosotros con su magnanimidad,
en cualquier instante que ELLA desea ver esclavos a sus pies. Pero este mundo
sólo se convierte
en realidad en contadas y especiales ocasiones. |
Todo
es tan real como cualquier otro de nuestros sueños. Real porque lo percibimos de un modo intenso, placentero, con
temor, felicidad o dolor. Pero todo pasa en un breve instante, dejándonos
con la sensación de haber experienciado algo imposible, mágico
y, ya lo sabemos, irreal. Pero mantenemos esa sensación de autenticidad
porque permanecerá para siempre en nuestras memorias y nuestras vidas. |
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Cuando alguien, finalmente, conoce
a Dómina Zara, es
como si hubiera comenzado a viajar hacia los sueños, pero sigue consciente
de cada detalle y, por eso, las sensacions son todavía más intensas
y durarán más tiempo.
En Dómina Zara existen dos personas en perfecta harmonía. Una de
ellas sería la ideal "mejor amiga", pero no vamos a hablar de ella
aquí, sino de su otra mitad, la que aparece sólo con el permiso
de la otra. La que vive en el mundo de ensueño. Si tuviéramos que
buscar un símil sería como el actor y su papel. Por supuesto que
hablamos del actor y su rol, pero nadie confunde el actor con el personaje que
encarna durante la función o la película, pero en el momento que
empieza a actuar sólo vemos ese personaje que él quiere que veamos.
Una auténtica domina no puede esconderse en las sombras, ha de ser admirada,
venerada y adorada en todo su esplendor. |
Aunque lo más importante es su yo interior, sus sentimientos,
sus pensamientos y sus sensaciones, hay algo de vital importancia que no se ha
de olvidar: la parafernalia que rodea cualquier domina. Cuero, látex,
PVC, tacones altos, espuelas, látigos... Cualquier cosa que aumente la
superioridad que alberga en su interior. Pero, cuidado, en este caso el traje
no hace el rey, y el simple uso de estos símbolos y fetiches convertiría
en payaso a quien los usa sin sentimiento, porque no son más que un mero
disfraz falso de algo que no comprende ni reconoce.
Dómina Zara, al contrario, existe, está viva y sabe ejercer su
superioridad con inteligencia y contundencia. En su Escuela, en Barcelona,
España, ella forma personalmente a Amos, Amas y por supuesto, adiestra
a esclavos y esclavas, tal y como veréis en este website. El día
a día en su Escuela, es de un ámbito cerrado, totalmente privado
y unicamente abierta a los afortunados, que hayan concertado una cita previa. |
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